Editorial

La impunidad como exposición de poder
*Por Hugo Delgado
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¿Cuál es la finalidad de tamaña demostración por parte de la gente del Grupo Clarín? ¿Cuál es su límite? ¿Qué es lo que persigue la obscena demostración de desprecio hacia la justicia y la sociedad por parte de Ernestina y sus secuaces?

Cuando la realidad es tan clara, tan obvia, tan descarada, uno no puede menos que pensar que detrás de ella se esconde una segunda intención.
Es cierto que en la justicia existen enquistados, aún, sectores que fueron parte del genocidio.
Es cierto que más allá de lo ideológico y lo económico existe un poder real que lo excede y que hace que los tibios que no están a la altura de ejercer sus funciones “arruguen”.
Es cierto que todo esto puede tratarse nada más y nada menos que de una dilación que busque perpetuar la impunidad de Ernestina hasta que muera.
Es cierto también y no puede soslayarse que más allá del derrotero personal de la titular, el Grupo mismo deberá pagar también un alto costo cuando realmente se compruebe, si efectivamente es así, que doña Ernestina se robo dos pibes hijos de desaparecidos.
Lo que no puede dejar de llamarnos la atención es que algunos personeros políticos que por cuestiones higiénicas es preferible no nombrar asocien su cada vez más deshilachado prestigio a una causa que, no es necesario ser ninguna luminaria para saber, está perdida.
Mientras algunos sectores trabajan políticamente de dudar de todo y hacen de la duda permanente y de denuncias que invariablemente no conducen a ningún lado porque están, por lo general, basadas en turbios artículos periodísticos o absurdos supuestos, en este tema se encargan de defender a capa y espada la inocencia de “la jefa” hasta que la justicia no se expida.
Que la justicia no es pareja para todos es algo que de tan evidente ya ofende, no obstante en pocos casos ha quedado tan explícitamente expuesto como en esta causa.
Nadie puede imaginar que un común y corriente hijo de vecino logre chicanear a la justicia por diez años y que cuando presente la muestra de ADN a la justicia entreguen cepilló a su perro (esto pasó) sin que vaya a dar de una patada en el culo a una celda mientras se le extraen compulsivamente las muestras para un análisis veraz.
Sin embargo esto pasó.
Y no es lo único que pasó sin que los supuestos defensores de la República; la igualdad de derechos; la justicia; la libertad de expresión y no se cuantos valores más que ensucian a diario nombrándolos de manera hueca, mencionen palabra alguna de preocupación.
Curiosamente, al exponerse de manera tan servil al servicio de este grupo de poder los referentes de la oposición van adquiriendo para si gran parte del desgaste que debería tener el Grupo, el que no obstante perdió gran parte de su poder de lobby al caer sus ventas en casi un veinte por ciento en el último año.
Tan evidente es esto que sus propios egos han hecho que quede casi desierto el lugar del candidato a presidente por la alianza opositora Grupo Clarín.
Tan evidente que los sectores que forman el “ala progresista” del Grupo tienen que hacer equilibrio para no caer en la contradicción de reconocer que van a votar a Macri en la segunda vuelta para derrotar al gobierno en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
En definitiva una difícil disyuntiva que ha llevado a que un sector político muy importante haya tenido que recurrir a malabares para no quedar aún más en evidencia en su apoyo a la impunidad de delitos de lesa humanidad si son “sus amigos”.
En definitiva, atravesamos un momento en el cual sería muy útil que todos los sectores políticos que se ofrecen como opción electoral asumieran un compromiso serio y por escrito sobre sus acciones de gobierno en caso de llegar al poder.
Por caso sería interesante saber que piensan hacer con las empresas privatizadas; que con las estatizadas; que con las AFJP; que con las Asignación Universal por Hijo; que con las jubilaciones; que con el manejo de la economía; que relación tendrían con el FMI; cuál con el resto de los integrantes del bloque UNASUR, que harán con el juzgamiento de los delitos de lesa humanidad; solo por abordar algunos tópicos que no quedan muy claros (¡O si!) Y sobre los que sería útil que la sociedad toda esté informada para que n o volvamos a revivir viejas épocas de jubilados arrojándose al paso de los trenes y presidentes diciendo con una sonrisa descarada como si fuera un ocurrencia graciosa “si decía lo que iba a hacer nadie me iba a votar”.

 
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